El centrocampista maño del Málaga asegura que pudo salir este verano, pero que el club decidió no venderlo - Camacho destaca el método de Gracia, la juventud de la plantilla y sueña con ir a la 'Roja' ante la nueva revolución.
Ignacio Camacho (Zaragoza, Aragón, 4 de mayo de 1990) ha sido uno de los nombres del verano. El miedo a su posible venta por el Málaga CF ha perdurado durante todo el mercado estival, manteniendo un gigante interrogante sobre su figura. Pero las elevadas pretensiones económicas del conjunto blanquiazul, las ganas de comenzar un proyecto nuevo por parte del maño y las circunstancias evitaron su salida pese al interés de varios equipos.
Ahora, con una nueva temporada ya iniciada, la ilusión vuelve a aparecer por Martiricos. Y el joven mediocentro, que cumple su quinta temporada de blanquiazul, intentará liderar el Málaga de Javi Gracia como ya hizo con el Málaga de Schuster a finales del curso pasado. Es, a sus 24 años, un veterano prematuro en el vestuario blanquiazul.
Llegó septiembre y no se sabe quien ha suspirado más por el cierre del mercado si usted o el malaguismo...
Bueno, sabíamos que los rumores iban a existir. Es verdad que ha habido equipos, pero lo que importa es el presente. Hay que vivir el día a día. No hay que pensar en el pasado ni en el futuro y la realidad es que estoy aquí en Málaga, donde siempre he dicho que estoy muy contento. Ahora tenemos un año bonito de afrontar. Un año nuevo con cosas nuevas.
Se especuló mucho con su salida este verano y hubo acercamientos serios de Oporto y Nápoles, que se sepa. ¿Qué ha pasado para que no saliera? ¿El club no atendió a razones?
Fue por motivos económicos, sobre todo. El club quería unas condiciones que al final no se llegaron a un acuerdo. Yo siempre he dicho que cuando salga del Málaga siempre tienen que quedar las dos partes contentas. Quiero que salga el club contento. Y la verdad que me dolería salir a malas con un club que creo que le he dado mucho y que ellos también me lo han dado a mí. Es una cosa recíproca y no hay que pensar en nada más.
¿Pero hubo ofertas reales y formales sobre la mesa?
Por mi parte sí, pero de todas formas es una situación que tendría que explicar Vicente Casado.
Se acaba de cerrar el mercado y ya se especula incluso con su salida en enero o el curso que viene. ¿Qué impresión le causa esta situación de vivir siempre con la sospecha encima pese a que cumple su quinta temporada de malaguista?
No me deja ninguna sensación, ni buena ni mala. Es pronto para saber lo que va a pasar este año. Si puede ir bien, si puede ir mal. Si realmente va a haber equipos que vayan a apostar por mí, si llegará el momento y yo me quiera ir, si el club me va a querer vender... Pueden pasar muchas cosas y cada jugador de la plantilla tenemos que estar centrados en cada entrenamiento y cada partido. Y no pensar en lo que va a pasar el año que viene. No me crea ninguna intranquilidad, lo único que tengo que hacer es trabajar todos los días y ganarme un puesto en el once. Todo lo demás está fuera de mi alcance.
Bueno de momento sigue de malaguista y la afición lo celebra. ¿Se considera uno de los líderes del equipo, como así parece ser?
Me considero un jugador que llevo aquí mucho tiempo, que conozco la casa y que conozco el club, pero soy uno más. Todos somos iguales. Tenemos muy buen vestuario y la plantilla es muy cómoda. Siempre digo que es el mejor vestuario en el que he estado y es como una familia. Eso es importante a la hora de trasladarlo al campo.
Usted ha vivido desde dentro la revolución del Málaga CF a lo largo de sus cinco temporadas. Desde la llegada del jeque hasta la austeridad de los últimos años. Qué sensaciones le deja este nuevo rumbo...
Es cierto que ha habido muchos cambios, pero viendo cómo está el fútbol hoy en día no nos podemos quejar de la situación que tenemos. Al fin y al cabo, después de toda la revolución y de todos los fichajes del jeque se crearon unas expectativas muy altas que se cumplieron, y bueno, la realidad es que a día de hoy ya no hay esos ingresos estratosféricos, se han tenido que vender a jugadores importantes y así es el fútbol. Hay que acoplarse a la vida normal, a la vida real. Y poco a poco lo estamos consiguiendo. Somos un equipo muy peleón con gente muy joven y también con un técnico joven y con ambición. Y creo que eso es importante para trasladarlo al campo.
Pero da la sensación como si este proyecto estuviera más asentado ahora que hace un par de años, ¿en el vestuario también hay esa sensación?
Sí, al final ha habido una transición. Y eso también cuesta. A día de hoy no está regularizada esa transición al cien por cien, es algo que cuesta. Pero a día de hoy, todos los clubes de Primera salvo dos están con algunas complicaciones económicas. Pero el Málaga es un club que sobrevive de los ingresos que tiene, del día a día y ésa es la realidad. Afrontar eso es complicado después de un periodo de tantos ingresos. Pero poco a poco.
Durante esta transición ha habido víctimas que han salido del club. Las últimas han sido Willy Caballero, Jesús Gámez y Eliseu. ¿Se echan de menos en el vestuario?
Son jugadores que han aportado mucho al malaguismo. Tanto ellos tres como otros que también se fueron han sido muy importantes pero ahora hay que mirar adelante y no hay que mirar a la gente que se ha ido.
¿De los nuevos que han llegado este curso, quién le ha sorprendido?
Desde luego que la gente joven, la gente que viene de abajo es un orgullo para todos. Han aportado y han conseguido quedarse. También Luis Alberto y Horta aportan algo diferente a la plantilla. Son un complemento más.
¿Qué tiene este Málaga que no tenía el de Schuster?
Pues muchos jugadores. Empezando por siete que han venido por los que se han ido. La forma de entrenar de Schuster y la de Javi Gracia es diferente. Cada uno a su manera y cada uno con sus virtudes. Pero ha habido muchos cambios.
El año pasado por estas fechas su situación era diferente. No entraba demasiado en los planes de Schuster e incluso se planteaba su salida. Ahora ha cambiado todo radicalmente porque es titularísimo.
Lo que pienso en el fútbol es que no te puedes relajar aunque te digan que vas a jugar. Mira lo que pasó el año pasado que decían que iba a ser importante... Al final pueden pasar muchas cosas, no gustarle al entrenador, empezar mal la temporada, una lesión... Hay que vivir el día a día y no relajarte. Porque titular o muy importante en este equipo no hay nadie. El que se relaje se va a ir fuera y entrará otro.
A este Málaga se le ve hechuras y que despierta ilusión. ¿A qué puede aspirar este equipo?
Pues puede aspirar a ganar cada domingo. Ése es el objetivo del Málaga. Pensar en lo que puede pasar dentro de ocho meses es una locura. Tenemos que entrenar a la máxima intensidad para intentar ganar.
Tres nombres propios. El primero es el Sergi Darder. ¿Él se fija en usted, lo tiene como un espejo?
Habría que preguntarle a él (risas). Pero bueno, creo que es un jugador que le ha venido todo muy rápido. El año pasado subió de Tercera y aprovechó la ocasión. Jugó muchos partidos en Primera, tuvo un año muy completo. Y aporta muchas cosas al equipo. Todo le ha venido rápido y eso es bueno en el fútbol, porque los tiempos no los marcas tú, los marca el mercado o la gente fuera de tu alcance. Pero lo tenemos aquí, es importante y ojalá nos aporte mucho.
Se compenetran bien sobre el campo...
Sí, es un jugador muy complementario a mí. Él puede aportar trabajo y algo de más llegada con su disparo. Y yo cubrirle un poco las espaldas. Nos encontramos muy a gusto.
El segundo nombre es el de Portillo. ¿Como amigo suyo, cómo ha vivido el malagueño este verano tan atípico?
Pues ha sido una situación bastante complicada. Yo no se la desearía a nadie y menos a Portillo, que es un jugador que ha dado todo por este club y esta camiseta. Su primera intención siempre ha sido la de triunfar en el Málaga. Se ha hablado mucho sin realmente él poder expresarse y sin saber su verdad. Y no es otra que la de querer quedarse aquí. A partir de ahí, yo creo que ahora que ya no puede salir está entrenando. Yo le he visto entrenar como el mejor aún sabiendo que no podía jugar en el equipo. Y eso es muy importante.
¿Cree usted entonces que Portillo a partir de ya es uno más?
Sí, yo creo que todos los que estamos en la primera plantilla estamos a disposición del entrenador. A partir de ahí, cada entrenamiento sirve para demostrarle al míster. Portillo es un jugador que tiene muchísima calidad y que puede aportar algo diferente. Pero veremos a ver qué pasa.
El tercer nombre es el de Tissone. Se está recuperando y pese a su frenazo muscular, pronto será uno más. Es su principal competencia en el equipo, ¿le preocupa?
Fernando tuvo la desgracia de lesionarse la rodilla el año pasado y es un compañero más. Aunque juegue en tu posición, eso no se lo deseas ni a tu enemigo. Tissone es un jugador que aporta mucho al grupo y al vestuario y estamos deseando que vuelva cuanto antes. Hemos jugado juntos algunos partidos y lo que tenga que ser será, el entrenador decidirá.
En la selección ha comenzado una especie de revolución con mucho cambios y con jugadores nuevos. ¿Se ve partícipe en esa revolución, piensa que puede tener un hueco en la «Roja»?
Yo me veo jugando cada partido cada domingo dándolo todo. Evidentemente, si viene algún día la selección es porque he trabajado bien, porque el equipo me ha ayudado a estar bien y bueno, ojalá, pero es complicado. Es difícil porque Busquets es un jugador joven, Iturraspe es jugador de un Athletic de Champions... Pero bueno, tengo que estar trabajando en mi club y si llega será una recompensa por mi trabajo.
Pero es una posición en la selección que está sufriendo muchos cambios...
Sí, es una oportunidad sobre todo porque hay un cambio. Ha entrado mucha gente joven como Carvajal, Koke, Iturraspe, Isco... son gente que yo he entrenado con ellos en las inferiores. Pero hay que trabajar primero en el club y luego ya se verá.
El curso pasado
No parece que tuviera el año pasado una buena relación con el entrenador. ¿Hay algo que achacarle a Schuster?
Yo no tengo nada que achacarle. Siempre dije que aunque sus comentarios fueron sus comentarios, no tengo nada que reprocharle.
Personal
Es curioso que es uno de los jugadores más queridos y sin embargo no es activo en las redes sociales. ¿No ha pensado en abrirse una cuenta de Twitter, como la mayoría de sus compañeros?
No, no me gusta. Siempre he dicho que lo único que te puede traer eso son problemas. Es verdad que la gente te pide, que hay cosas buenas... Pero ni soy persistente en esas cosas ni tampoco me gusta mostrar mi vida privada. Fuera del fútbol es mi vida privada y no me he enganchado nunca a eso. Mis compañeros no me han insistido demasiado. No creo que mi vida fuera del fútbol o del club interese demasiado. No me gusta.
Presente
¿Qué tiene Javi Gracia que sólo recibe halagos y que a todos los convence?
Creo que es un entrenador con mucha ilusión, muy detallista y con mucha hambre. Es un entrenador que nunca se ha creído nada y que trabaja como el que más. Tanto él como el cuerpo técnico siempre hacen las cosas por algo. No hacen un ejercicio porque sí, siempre intentan buscar una finalidad.
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